-Mira esa montaña rusa... tiene pinta de ser alucinante.
+Tengo mariposas en el estómago.
-¡Por favor! Has hecho cosas mucho peores. Además, me dijiste que querías hacer paracaidismo.
+Es cierto.
-¿Entonces cómo te va a dar miedo?
+A mí no me da miedo... Creo que mas interpretado mal. Yo no tengo mariposas en el estómago por ver la montaña rusa, las tengo por estar a tu lado... Siempre que apareces con esa sonrisa de suficiencia, siempre que me miras y apartas la vista confuso, siempre que intentas hacerte notar delante mío, siempre que te percatas de mi presencia.
-Ah, entiendo... entonces yo tengo un ecosistema entero en mi estómago.
+¡No seas tonto! Tu también querías hacer paracaidismo.
-Tu también me malinterpretas... Tengo un ecosistema entero no por la montaña rusa, sino por la morena que tenemos delante.
+Gilipollas.
-¡Es broma, no te enfades! En realidad este ecosistema dentro de mí se debe solo a ti. Cada vez que apareces y piensas que mis sonrisas van por ti (si que van por ti pero eso tú no lo sabías, doña creída), cada vez que te miro, me miras y me obligas a apartar la vista derrotado, cada vez que te das cuenta que intento hacerme notar delante tuyo, cada vez que noto que sonríes al hablarte.
+Tú sí que eres creído, y un idiota...
-Probablemente, pero si soy idiota es por tantas cosas que tengo en la cabeza, ¿sabes? Por ejemplo, ahora mismo aparte de hablar estoy pensando en montarme en esa montaña rusa.
+Te has olvidado de una cosa.
-¿De qué?
+Estás pensando en montarte en esa montaña rusa... conmigo.
miércoles, 13 de abril de 2011
Estás pensando en montarte en esa montaña rusa... conmigo.
lunes, 11 de abril de 2011
Me muero cuando llega el día y me ignoras.
No sabes lo importante que es para mí cuando me miras y te ríes sin motivo, cuando me preguntas si estoy enfadada, cuando te acercas a mí cuando estoy mal y me haces sonreír. Pero no sabes cómo me gustaría lanzarte algunas veces una lámpara a la cabeza, cómo me gustaría gritarte cuatro cosas por lo inmaduro que eres, cómo me gustaría tirarte al suelo al cigarro que estás a punto de fumar. Y es que no sabes que me muero porque llegue el día de verte, y me muero cuando llega ese día y me ignoras. He intentado hacerme notar de todas las formas posibles, he intentado que te des cuenta que quiero estar a tu lado, he intentado todo lo que se te ocurra... pero nunca da nada resultado, siempre tienes tiempo para todas, menos para mí. Y me duele tanto aquí, más arriba del estómago, entre los pulmones... porque ahí debería haber algo funcionando, pero se fue cuando entraste en mi vida, y desde entonces siento un vacío que sólo se llena cuando estás tú. Rezo cada noche porque mañana me mires, sonrío al hablar contigo, vuelo cuando pienso en ti, y es que no sabes que mi felicidad depende un poquito de ti...
-SC.
-SC.
¿Tiene algo que ver?
vivan los idiotas que nos hacen reir
domingo, 10 de abril de 2011
Me duelen tanto tus mentiras que ya creo que me gustan.
Salgo a la calle vestida de princesa, con el pelo bien peinado y sonrisa de película. Los tacones me hacen grande en este mundo de gigantes, los pendientes más grandes que he encontrado tintinean suavemente contra mi buen humor. Paso una tarde perfecta al lado de la gente que quiero, sonrío, hago locuras y vivo al límite. Pero yo no me siento así niña... Llego a casa mientras tiro al infinito mi sonrisa de cristal, me tumbo en la cama, me pongo a llorar. Yo no soy feliz y hace tiempo que no lo soy, pero la gente piensa que sí, la gente me ve como una persona fuerte que no se cae nunca, y esa es la reputación que me gusta tener, aunque realmente me duelan tus comentarios punzantes, cuando fardas de cuántas tías te vas a tirar hoy, cuando te digo que soy feliz viéndote feliz y realmente lo que quiero es que seas feliz junto a mí... No puedo evitar chillar de rabia, veo borroso a causa de las lágrimas que nublan lo que antes era mi supuesto buen humor. Entre gritos y lágrimas consigo ver un folio en blanco que a la vez tiene escritas todas las promesas que me hice. No pensarás más en él. No desearás que llegue el día de verlo de nuevo. No creerás que cuando dice que está enamorado habla de ti. No mirarás su cálida sonrisa a escondidas. No sonreirás al verlo aparecer ni al escuchar su voz. Y pese a todas las promesas que me sigo haciendo, Sigo pensando en él, sigo deseando que llegue el día de verlo de nuevo, sigo creyendo que cuando dice que está enamorado va por mi, sigo mirando su cálida sonrisa a escondidas, sigo sonriendo al verlo aparecer o al escuchar su voz.
¿Tiene algo que ver?
vivan los idiotas que nos hacen reir
viernes, 8 de abril de 2011
Me faltan fuerzas para odiarte.
Es viernes por la noche, las luces encendidas, el cielo estrellado, enamorados en un banco y desesperados en una esquina. Puede verse el humo de un cigarro tan consumido como mi vida en un balcón lleno de malos pensamientos, las cenizas caen sobre sueños rotos, las lágrimas amargas caen sobre un sólo contacto del móvil, aquel al que llevo esperando todo el día. Tacones preciosos y un par de pendientes carísimos tirados por el suelo de la habitación, restos de maquillaje de Chanel por el lavabo y una minifalda de escándalo mal colocada en la cama. No, no es que haya ido a una fiesta. Tampoco en una discoteca. Todo esto era para ti, para tu sonrisa, para tu mirada de niño que hoy no he vuelto a ver... He salido a la calle vestida como una princesa por si te podía encontrar por casualidad, ya que mi móvil sólo ha sonado una vez hoy. Como entenderás he ido corriendo a cogerlo, casi me tropiezo por el pasillo de la emoción. He leído de quien era... de mi compañía de móvil, me recargan el saldo. Genial, perfecto. Así que lo he decidido, he salido a calle, he pasado como alma en pena por tu casa, tu campo de fútbol, por donde quedas con tus amigos... no estabas. Pero se me ocurrió la fatal idea de buscar en tu parque favorito. Ahí estabas tú, tan perfecto como siempre, con otra chica... Mis lágrimas saltan sólo de recordarte con ella. Nunca te querrá como yo. Lo sabes tú y lo sé yo, pero hoy has decidido dejarme plantada por ella. Las luces se apagan, el cielo se enciende, el reloj marca la madrugada. Pero en mi cabeza ya no pasa el tiempo, porque se ha detenido en esa imagen, siempre esa imagen.
Me dijiste que yo era la única, ¿Sabes? Debería odiarte, debería querer clavarte un boli en la yugular, pero ¿Sabes? Te quiero demasiado como para odiarte. Hay más recuerdos malos que buenos, me has hecho mas daño que bien, y pese a todo... te quiero como eres, te quiero en mi vida, dejaría que me hicieses daño una y otra vez si con ello te tuviera un segundo conmigo...
¿Tiene algo que ver?
fuiste un puton pero eras my love
jueves, 7 de abril de 2011
Revuelos de pensamientos sin sentido, sin emoción.
A toda ostia, a 300km/h, mi cabeza gira, la música truena y mi vida se consume más rápida que una vela junto al sol. Salto, vivo, río y me tiro al vacío, vuelvo al camino, me subo a las estrellas, me tiro de cabeza. Salgo a la calle, me estampo contra el duro suelo y me parto los dientes de dos en dos, mientras un turista me graba al otro lado de la acera, le saludo con la mano y me voy en tren dirección perdida, buscando los cachitos de sueños esparcidos por el mundo, como las cenizas de mi última vida. Un billete a la calle de las piruletas por favor, donde todo es posible y no tengo que fingir esta puta sonrisa que no quiero tener pero la tengo por fingir, por aparentar lo que no soy. Escribo esta entrada con todo mi odio, dolor y locura de mis arterias, ahora secas y vacías debido a que toda la sangre está reunida en mi corazón tapando esa herida que no para de sangrar. No soy capaz de recordar que la vida y la realidad son sinónimos de asco, llaman a mi teléfono pero, no lo cojo, ¿por qué? Porque no espero a nadie hoy, echo a correr por la ventana aunque nadie me sigue, hablo con las paredes que dicen que lo oyen todo. Y sale la luna mientras los bebidos la aúllan, y sale el sol mientras los mismos se sientan en su pupitre a la espera del sábado noche. Fiebre, fiesta y ruido, fenómeno imperdible, todos viendo doble mientras yo veo una única sombra, a la velocidad de las estrellas. Es alto, pelo y ojos castaños, va en skate y lleva el escudo de su equipo de fútbol grabado en su piel, que no es el Real Madrid o el FC Barcelona, sino el suyo propio, el que juega con carne y fuego para luego merecer una áspera derrota. Lleva una sonrisa de papel pegada a su boca, el pelo corto en ocasiones terminado en cresta, para aquellos ignorantes un tipo normal, para mí el protagonista de mis sueños. Te acercas mientras se te cae la sonrisa de papel, me miras, y me hundes en un sentimiento nuevo, lleno de celos y amor, receta de dolor y alegría.
miércoles, 6 de abril de 2011
Vodka de mil colores distintos.
Hoy no me apetece sonreir, no me apetece ser sincera, no me apetece jugar, sólo quiero tumbarme en mi cama, alejarme de todo y todos y poner la música hasta quedarme sorda. Lo inevitable tiene que pasar, hoy ha pasado... Pero a mí nadie me hunde, ¿entiendes? Voy a seguir aquí niño, beberé unos tragos de más del vodka rojo, blanco, negro, azul, verde, me da igual el color del que lo llames, miraré a los ojos al sol, lloraré un rato y volveré a la calle, donde me espera la gente que nunca me fallará, o eso digo ahora pero, me da igual ahora mismo. No sé si sonreiré o no, pero con el tiempo lo haré, ya lo verás, y conoceré a mi príncipe azul, no a un gilipollas esférico (porque es gilipollas mires por donde mires) de esos de Ahora me gustas, ahora no, ahora te hablo, ahora eres una pesada, ahora no pienso nada. Suena un cacho de la canción que tantos momentos vivió, que tantas sonrisas me trajo, que tantas mejillas sonrojadas me hizo tener. Sigo tendida en mi cama escuchando rock a todo volumen, los pies apoyados en la pared, la mirada perdida y ese corazón envuelto el llamas. He escrito tu nombre de mil formas distintas, me lo he tatuado en el corazón, he ahorcado las mentiras y le he dado un vuelvo a la razón... todo por ti, aunque tú ahora estás detrás de esa cría que no te dará ni la mitad que te hubiera dado yo. Mis lágrimas no se distinguen en mi vaso, repleto hasta el borde de alcohol, dispuesta a curar mis heridas con morfina y a pincharme adrenalina hasta morir. Me cuesta tanto pensar en alguien que no seas tú...
¿Tiene algo que ver?
Dudas d'amour,
eh?,
idiota
sábado, 2 de abril de 2011
We are who we are.
Qué quieres que te diga... me encanta la música House, o Electro, como quieras llamarla, porque me martillea la cabeza hasta no dejar hueco a mis pensamientos, por lo que siempre me veras con la Máxima FM puesta a todo volumen. Me gustan las películas de miedo, que te enganchan desde el primer minuto hasta el final, y no te deja pensar, por lo que me encontrarás enganchada a cualquiera de ese tipo. Me pierde el andar como si tuviera prisa, sin fijarme lo que tengo alrededor ni mirar atrás, y no aguanto ir despacio, por lo que siempre me verás salir la última de casa y llegar la primera. Hablo rápido, en ocasiones demasiado, a veces ni vocalizo, porque no me gusta perder ni un segundo de mi vida. Si quieres tenerme, hazlo rápido, dime unas cuantas palabras bonitas, y lánzate, no pierdes nada, porque cambio de opinión cada dos minutos. No me va demasiado la televisión, soy más de engancharme a internet, porque la televisión me deja demasiados ratos libres en mi cabeza. Soy impulsiva y para nada racional, vivo todo lo que puedo y más, odio pararme a pensar las cosas dos veces, ahora entenderás por qué la música house o las pelis de miedo, quienes no te dejan espacio para nada más. Conmigo te divertirás lo que no sabías, vivirás de verdad, puedo darte lo que los demás no saben, puedo darte el vivir sin pensar, puedo darte el vivir por impulsos. Que si se me antoja algo lo cojo, puedo enseñarte a hacer lo mismo, también te enseñaré a no pensar, a ser feliz, porque es más feliz el ignorante que el sabio, te lo aseguro.
Ponme una canción de David Guetta, caeme bien, dame un tema del que hablar, salúdame con un 'qué pasa, princesa?' y disfruta de lo que soy capaz.
Ponme una canción de David Guetta, caeme bien, dame un tema del que hablar, salúdame con un 'qué pasa, princesa?' y disfruta de lo que soy capaz.
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